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Sentado en el trono,
ridículo eres mirando a todo,
con la cara muy rara,
pareces un loro.
Sonata en el fondo
con la voz muy grave,
rígido el cuerpo
(apretar la clave).
Canción insumisa
sin boca que cante,
mas huele en exterio,
aroma incesante.
A continuación,
esa cosa sale,
y remata y choca
contra lo que fuere,
saliendo perdiendo
el señor roca.
Alivio del cuerpo que está
liberado,
sin tanta presión
que estaba atado.
Con la servilleta
te limpias los labios,
doblándola mucho
extremas cuidados.
Tira la cadena,
gentil catarata
ya todo se lleva,
y a todo lo arrastra.
Te bajas del trono ya no te hace falta,
y con cara alegre,
te bajas la falda
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