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El sueño del labrador, del mundo de sus miserias, con sus manos y el arado, poniendo amor en la tierra.
Dejó el grano en la besana,
con su fatiga y sudor,
y volvió a tapar el surco,
con humilde devoción.
Esperó días enteros,
lleno de resignación,
mirando el cielo y la tierra,
esperando lluvia y sol.
Y fue colmado en su esfuerzo,
y fue bendito por Dios,
y brotaron en los campos
el sueño del labrador.
Y granó bien la espiga,
ya secada por el sol,
y segada por sus manos,
canciones del trillador.
Con suave brisa limpia,
el trigo con tanto amor,
y en la era se amontona,
el sueño del labrador.
La troje ya está preñada,
del grano germinador,
hogaño no pasa hambre,
el humilde labrador. |