Que en mi alma tengo.
Herida mi alma está.
Esta vez con tinta roja,
donde se esparce mi pluma,
de pesares y zozobras.
De mis errores de antes,
tarde de arrepentimiento.
Cabalga el corcel halado,
sin riendas y sin bocado.
Donde el espacio no existe,
en la pradera de antaño.
Eso, si, soy como soy...
Mi lengua como mi pluma,
me obedecen cuando dicto.
En una carta bien escrita.
Emborronada en mi firma