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Escándalo en la Guardia Civil de Tráfico

¿Le han multado por exceso de velocidad en carreteras de Toledo? Si es así, revise la sanción. Interior tiene “indicios evidentes” de que en el subsector de Toledo de la Guardia Civil de Tráfico se han emitido títulos de capacitación falsos, no se revelaban fotos de las cámaras-radar.

interviu.es|17-03-2008
El guardia que no multase lo tenía difícil: le iban a hacer “bailar el rock and roll en vez del chachachá”. Si los guardias no aumentaban el número de sanciones, habría “leña para todos”. Con esas palabras se dirigían un teniente coronel y un capitán a los agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Toledo y Talavera de la Reina, según relata el informe de una investigación interna del Ministerio del Interior ordenada el 28 de octubre de 2007 por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y a la que ha tenido acceso interviú. Graves irregularidades afloran en la gestión del servicio que presta la Guardia Civil de Tráfico en uno de los nudos de comunicaciones más importantes de España: presiones a los agentes, abusos de autoridad, almacenamiento de jamones y botellas de licor, falsificación de títulos de capacitación...

El asunto reviste tal gravedad que, tras una primera prospección en el sector de Tráfico de Toledo, el 26 de diciembre de 2007 el secretario de Estado Camacho acordó ampliar la inspección a la Jefatura de la Agrupación de Tráfico y a la Dirección General de la Guardia Civil, “a la vista de las presuntas implicaciones”. Entre los mandos investigados, el general jefe de la Agrupación de Tráfico, Rogelio Martínez Masegosa; el coronel jefe de Recursos Humanos de esta unidad, Joaquín Barreira; el teniente coronel jefe del Sector de Toledo, José Luis Romero; el capitán jefe del Subsector de Tráfico de Toledo, José María Gil, y el teniente psicólogo de esa demarcación, Fernando Carrasco; así como el comandante auditor José Quetglás y el asesor jurídico de la Dirección General de la Guardia Civil, Francisco Javier Mendoza.

El informe final de esta investigación indica, entre otras cosas, que “aparecen indicios evidentes” de que se han emitido certificados de capacitación de manejo de radar a los guardias civiles “faltando a la verdad y que no se corresponderían con la realidad”. Estos certificados de manejo de radar son necesarios y obligatorios para que los agentes puedan multar con validez por exceso de velocidad. No basta con que el radar esté homologado. La normativa establece que para operar con el radar, y en atención a su tecnología, es obligatorio que el personal de la Guardia Civil supere un curso de aprendizaje. Para ello, los jefes de sector tienen que organizar el curso, que debe ser impartido por personal con conocimientos suficientes. Tras el curso debe emitirse un certificado en el que conste su duración y la capacitación del agente para prestar el servicio. Según la investigación interna de Interior, en el Subsector de Toledo se han emitido certificados de cursos que no se corresponden con la realidad “ni en cuanto al tiempo, ni en cuanto a la formación recibida”.

El informe final indica que “como quiera que no todos los que operaban con este aparato en el Sector de Tráfico de Toledo estaban en posesión del certificado que lo acreditaba, pues no todos habrían recibido el curso de formación, el teniente coronel jefe del mismo [Romero] emitió los certificados con apariencia de realizados en el año 2005, sin que se hubiera impartido curso de capacitación alguno, para que cuando fueran requeridos por los usuarios [los conductores], se incorporaran al expediente sancionador antes de su remisión a la Jefatura Provincial de Tráfico”. Asegura el informe que “el personal del Equipo de Radar, al menos en el Destacamento de Talavera de la Reina (…) ha operado con este aparato, que además era de nueva tecnología, sin curso alguno de formación, pese a que el cabo 1º Sánchez, jefe del mismo, comunicara al jefe de subsector la necesidad de formación para su manejo”.

El de José Luis Sánchez es un nombre clave en este caso. Ha sido la denuncia que el 8 de junio de 2007 puso este cabo de la Guardia Civil, hoy de baja médica, la que ha dado pie a la investigación de Interior, y por la que se han podido conocer este y otros preocupantes hechos. Por ejemplo, las fotos de los radares: el informe hace constar que “ante la falta de capacitación (…) también del personal de laboratorio de revelado sito en el Subsector, los fotogramas de radar no se revelaban, con el consiguiente peligro de caducidad de los expedientes sancionadores tramitados por la Jefatura Provincial de Tráfico de Toledo (…). No obstante lo anterior, varios de ellos fueron remitidos a este organismo sin los fotogramas correspondientes”.

El informe interno, instruido primero por personal de la Subdirección General de la Guardia Civil y después por la Subdirección de Inspección de Personal y Servicios de Seguridad de la Secretaría de Estado de Interior, apunta a uno de los más altos jefes del instituto armado: “Pese a que este asunto fue denunciado de distintas formas, el General Jefe de la Agrupación [Rogelio Martínez Masegosa], lejos de investigar los hechos de manera eficaz, habría colaborado a ocultar la verdad”. Además existen indicios de que la jefatura de la Agrupación de Tráfico podría haber ocultado un documento esencial al director General de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida.

La gravedad del informe no queda tampoco aquí. Durante la investigación se han observado también indicios de haberse extendido en 2006 certificados de capacitación de manejo de defensas extensibles (porras, etcétera), exigidos por el Reglamento de Armas, que no se corresponden con la realidad “pues al parecer sólo se impartió una clase teórica y dos prácticas”.

Más multas
Importantes conclusiones de esta investigación se refieren a la presión a la que los mandos sometían a los guardias para conseguir el mayor número posible de multas de tráfico. Se puede leer en el informe que “el teniente coronel, jefe del Sector de Tráfico, en lo que sería una pauta de actuación, presuntamente, habría inferido públicamente [sic] amenazando al personal del destacamento en la reunión que mantuvo el día 22 de noviembre de 2006, en la que, al parecer, habría transmitido la idea de que si no se dejaba de dar cuenta de los mandos por presuntas irregularidades cometidas, o según su argot «si no se dejaba de tirar agua al patio», y si no se señalaba «al tío que se iba meando por los rincones», así como si no se formulaban más denuncias, «llevar entre todos el tronco», se iba a empezar a sancionar hechos que hasta ese momento no se corregían, esto es, según su lenguaje, a «bailar rock & roll, en vez de chachachá»”. Recoge también el informe que el capitán del subsector, en una reunión con los agentes en la primavera de 2005 les dijo que si no aumentaba el número de denuncias “iba a haber leña para todos”.

En la investigación se ha podido constatar que en Talavera las denuncias aumentaron repentina y significativamente en septiembre de 2005. De 265 se pasó a 1.176 denuncias. En el primer trimestre de 2006 aumentó el número de denuncias respecto a 2005 un 457 por ciento (de 626 a 3.487). También hubo aumento en otros destacamentos de Toledo.

Hay un episodio curioso que el informe relata lacónicamente: el equipo instructor constató que el archivo de la unidad de Tráfico del destacamento de Talavera de la Reina guardaba documentación junto a “botellas de whisky, jamones y aparatos y material de lo más diverso”, y “sin orden alguno”. El informe no explica su origen. En el entorno del cabo Sánchez explican que son “regalos a la unidad que aportan empresas en fechas significativas”.

Por abusos
El cabo primero José Luis Sánchez prendió este incendio al denunciar los abusos a los que presuntamente estaba siendo sometido en el proceso de Renovación de la Especialidad de Tráfico. Hay que tener en cuenta que la perdida de la especialidad lleva aparejada la pérdida de destino en Tráfico, uno de los más preciados en el instituto armado. Todo indica que someterse a ese proceso de renovación era un método sancionador e intimidatorio de los mandos para los agentes díscolos o no productivos en el número de multas.

En julio de 2007, un mes después de denunciar el caso, el cabo Sánchez ampliaba su denuncia aportando más documentación y apuntando ya a la cabeza de los mandos de Tráfico “por su desprecio total al órgano judicial y a todas las instituciones que tienen conocimiento de este proceso”. Los inspectores comenzaron su labor investigadora y pidieron al secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, “una Inspección Accidental respecto de los hechos” porque “se continúan observando lagunas que además adolecen de la verosimilitud requerida, no aportando (...) la suficiente justificación respecto a las anomalías observadas”.

Con el visto bueno de Camacho, del 10 al 15 de diciembre de 2007 el equipo inspector del Ministerio de Interior visitó el destacamento de Tráfico de Talavera y el Sector de Tráfico de Toledo, donde mantuvieron entrevistas con agentes y mandos. Otro cabo primero del destacamento, Juan Francisco Villa, también aportó denuncias contra sus mandos. Entre el 8 y el 12 de enero pasados, obtuvieron nueva documentación en la Jefatura de Recursos Humanos de la Agrupación de Tráfico y en la dirección general de la Guardia Civil. El 31 de enero, el equipo inspector fue de nuevo a Talavera a recabar los certificados presuntamente falsos sobre porras extensibles. Y una semana después viajó a Toledo en busca de certificados falsos de manejo de radares.

Preguntados por interviú, portavoces de la Dirección General de la Guardia Civil responden: “No hay nada que comentar. Se acatará lo que salga de esa inspección”. Paralelamente a la investigación de Interior, el cabo Sánchez también denunció los hechos ante el Defensor del Pueblo y ante el Juzgado Togado Territorial Militar 11 de Madrid, que abrió las diligencias previas 11/71/06 por presunto abuso de autoridad contra el general de la Agrupación de Tráfico, el coronel de Recursos Humanos, el teniente coronel del Sector de Toledo y el capitán del Subsector de Toledo. Según la investigación, el general Rogelio Martínez Masegosa no facilitó datos al juez: “Se ha observado que la intención de esta Jefatura hasta el otoño de 2007, sería la de no cumplir el mandato judicial”.

Los inspectores del Ministerio del Interior indican ahora en sus conclusiones que se debe “dar cuenta al Consejo General del Poder Judicial de las dilaciones presuntamente indebidas en el procedimiento penal militar instruido por el juzgado togado militar nº. 11 de Madrid”. En sus conclusiones los inspectores dicen que se debe informar al ministerio fiscal del presunto abuso de autoridad de los mandos de la Guardia Civil citados, “pues, al parecer, entre todos ellos, en actuaciones varias y reiteradas, y sirviendo de manera coordinada al mismo fin, con conciencia de ser contrario a derecho, habrían consumado de forma torticera la injusticia”. También piden que “se dé cuenta al Juzgado de Toledo que por turno corresponda de los comportamientos presuntamente delictivos del teniente coronel y el capitán a la vista de las presuntas irregularidades detectadas en la confección de los certificados de radar”.

Por último, se indica que “se estaría utilizando de forma desviada y abusiva en el ámbito de la Agrupación de Tráfico lo dispuesto en la Orden Ministerial INT 574/2003, sobre la renovación extraordinaria de la Especialidad, al responder, no a un criterio de mejor cumplimiento del servicio y salvaguardia de la salud y seguridad de los agentes, sino a otro espurio de solucionar problemas y conflictos nada acorde con la norma”. Pese a que este contundente informe está ya concluido, será probablemente al nuevo ministro del Interior al que le toque resolver este asunto.

Más represalias ya no voy a tener

El cabo primero de la Guardia Civil José Luis Sánchez, jefe del equipo de radar del destacamento de Tráfico de Talavera de la Reina (Toledo), no ha tenido miedo en denunciar ante el Ministerio del Interior irregularidades presuntamente cometidas por altos mandos de la Guardia Civil.

interviu.es|17-03-2008
Sánchez, hijo del Cuerpo y natural del pueblo cacereño de Mata de Alcántara, tiene un brillante expediente académico y profesional desde su ingreso, en 1987. Posee la Medalla al Mérito Militar con distintivo blanco por servicios extraordinarios y la Cruz de Plata de la Guardia Civil. Pero desde el 29 de octubre de 2005 está de baja psicológica.

“Yo no entiendo de miedo y por eso estoy así”, ha manifestado a sus amigos. Según sus allegados, la situación que se vive en el cuartel de Talavera de la Reina es de mucha presión y de miedo constante.

“Pero estas presiones son iguales en el resto de las unidades. Lo único que importa es denunciar. Todo se basa en aumentar el número de denuncias por velocidad y alcoholemia. Es lo habitual. La seguridad vial no se está llevando con la importancia que representa. Prima más multar que la vigilancia y la seguridad. Y el que no denuncia no cobra la productividad –ha relatado a sus compañeros el cabo Sánchez–. Ante las presiones, la pareja de la Guardia Civil busca ya el sitio más fácil para observar la infracción y poner la multa, como glorietas, salidas de polígono...”.

El cabo Sánchez ya denunció en su día que de los diez agentes que integran el equipo de radar del destacamento de Talavera sólo cuatro de ellos tienen la titulación necesaria para su manejo, expedida por la Escuela Ofi cial de Mérida (en la imagen, uno de sus escritos de denuncia, de 2006). Según el entorno del cabo, “hoy, a nivel nacional, aún opera mucho personal sin la titulación necesaria”.

Este procedimiento podría llevar consigo el sobreseimiento de los expedientes de denuncias. Y lo que es más grave: aquel que esté operando y no tenga la titulación adecuada y tenga que detener a una persona por sobrepasar los límites de velocidad, según la reforma del Código Penal puede incurrir en detención ilegal.

José Luis Sánchez ha afirmado a sus amigos que no tiene miedo: “Más represalias de las que he tenido no voy a tener”.

Su proceso comenzó en octubre de 2005 a través del cauce administrativo, y luego fue sometido a dos expedientes disciplinarios.

Su caso se encuentra ya en el Juzgado Togado Militar 11 de Madrid, donde presentó una primera denuncia contra el capitán jefe del Subsector de Tráfi co de Toledo por abuso de autoridad.

Más tarde amplió la denuncia a toda la cadena de mando. El cabo ha manifestado a sus más cercanos que su vida como profesional y como persona “está arruinada completamente.

Yo vivía por y para la Guardia Civil. Una situación de este calibre jamás podía pensármela. Los mandos en ningún momento me hicieron caso a lo que estaba denunciando”. El cabo Sánchez está dispuesto a llevar el caso a la Fiscalía Anticorrupción si desde Interior recibe el silencio administrativo como respuesta.


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    COMENTARIOS (2)
    lele dijo...
    jueves 30 octubre 2008 | 18:36
           los camioneros segimos siendo persegidos por un guardicivir de talavera pues le llaman - camiones con prepontencia autoridad y malos modales solo alos autonomos a las empresa no
    adrian dijo...
    miércoles 25 marzo 2009 | 15:07
           en albacete pasa igual y nadie de los superiores de madrid no hace controles inspecciones.los guardias civiles de trafico de albacete te multan por ningun motivo,siempre te lo inventan,y como su palabra vale mas q la tuya...
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